Energías renovables – Daños irreversibles

Molino eolico 1920 - Energías renovables - Daños irreversibles

Imagen de Jose Antonio Alba en Pixabay

Hoy queremos hacernos eco y desde nuestra modesta posición, hacer de amplificador de lo sucedido en los altos del Roncudo en Corme en los años 2020 e 2021. Hechos registrados por xente do rural, en xentedorural@gmail.com.

Compartimos el video que denuncia las malas prácticas y los atropellos en la zona.

 

Se nos parte el corazón cuando en nombre de las energías renovables, en este caso eólicas, valoradas como una imperiosa necesidad por todos se provoca tanto daño evitable. Es gratuito, e insultantemente soberbio. Si necesitamos energía eléctrica, pero no a cualquier precio. Maxime cuando es evitable.

Si es importante la energía eléctrica y valoramos la forma de obtenerla, evitando la huella de carbono y aportando los conocimientos para minimizar el efecto negativo y poner en valor las ventajas adquiridas respetando lo que existe.

¿Energía renovables? ¡Daños irreversibles!

Pero como muestra el video, así ¡No!

Xente do rural - Energías renovables - Daños irreversibles

Las cosas se pueden hacer de otro modo y son las autoridades las que deben velar por ese modo.

A los ciudadanos nos queda denunciarlo.

csl.

Almacenar energía con hidrógeno

Una oportunidad más.

Nuevas ideas con base científica que se convierten en proyectos para mejorar nuestras vidas y proteger nuestro hábitat.

La opción del hidrogeno es una alternativa al almacenamiento tradicional de la energía eléctrica en baterías.

La idea es utilizar energía eléctrica procedente de tipo eólico y solar para realizar electrolisis del agua y obtener hidrogeno que almacenamos para utilizarlo posteriormente como material combustible o como generador de electricidad en una pila de combustible, con contaminación cero.

Así es como obtenemos hidrogeno para luego almacenarlo y utilizarlo para utilizar esa energía directamente en motores de explosión o como pila de combustible.

elctrolisis del agua  - Almacenar energía con hidrógeno

En esta imagen nos muestra como reposta Hidrógeno un vehículo.

Repostando hidrogeno - Almacenar energía con hidrógeno

Este video explica cómo funciona una pila de combustible utilizando hidrógeno

Si bien es cierto que hace falta una infraestructura de suministro para garantizar una autonomía plena de funcionamiento a medias y grandes distancias. Pero en un ámbito comarcal es asumible aliviando de manera significativa la contaminación y costes derivados, garantizando una mejor calidad de vida ciudadana que al final es el objetivo más preciado. Esta línea es la propuesta por un proyecto de zona franca en Vigo.

Otra línea de mayor alcance es la apuesta por Endesa en As Pontes que no solo se ocupa de la obtención de hidrogeno, sino del almacenamiento, transporte y distribución.

Es una alternativa eficaz ante la marea de baterías de tipo químico; plomo, níquel, litio, etc.; que se avecina con la proliferación de vehículos híbridos y eléctricos. Esta opción no descarta a la otra, sino que la complementa, pudiendo salvar el inconveniente (coste y residuo) del reciclaje de las unidades cuando finaliza su vida útil. De hecho, está previsto en la zona del hinterland de Vigo la puesta en marcha de una fábrica de baterías cuyo objetivo es el abastecimiento a la industria de la automoción.

Y sería deseable alguna línea de producción dedicada al uso domestico en viviendas unifamiliares para apoyo de las instalaciones autónomas de transición energética en energías fotovoltaicas.

csl.

El ocho de marzo

Ocho Marzo 2021 2 unsplash scaled - El ocho de marzo

Photo by Joel Muniz on Unsplash

No es un día cualquiera. Es el día en que todos nos hacemos conscientes de lo que somos, de dónde venimos y con quien vivimos. Aburre ya decir que en la vida nos vamos encontrando con personas y mas adelante podemos matizar en su género si procede. Y quiero recordar especialmente a nuestras mujeres, abuelas, madres y a nuestras compañeras y aunque algunos y algunas no lo vean así; no somos nada sin el todo.

¡Compañeras! Felicidades y nuestro apoyo

Muchas veces hemos dicho que la educación es fundamental para comenzar a corregir la desigualdad. Por si cunde dos minutos y medio de atención en esta dirección.

-video noruego «Educando en la igualdad»-.

csl.

COVID La vacuna

Vacuna COVID19 unsplash scaled - COVID La vacuna

Photo by Daniel Schludi on Unsplash

En el medio de las fiestas navideñas, se hizo realidad en un alarde de necesidad esperanzadora la vacuna.

Es sin duda un paso importante, la salida natural, posible y cierta según nuestras posibilidades de resolver la pandemia.

Comenzó la estrategia organizativa y no tardó en aparecer la picaresca, tan nuestra, dirán algunos, pero en todo caso, muy patética, por el lugar donde nos coloca. Un rosario de cargos saltándose la vez y justificando de manera bochornosa el motivo de su vacunación. Aunque como en todo hay excepciones que hacen injusta la generalidad.

Todo parecía ir bien, pero pronto se entremezclaron los intereses económicos y de oportunidad que tiene el poder. Y pasamos de tener algunas reservas a la hora de inocularnos (a ver cómo les va a los pioneros) a una carrera por vacunarse cuanto antes y a toda costa.

Y sucedió con aquello que no contábamos y es que los proveedores se prostituyeran, como lo han hecho apostando por el mejor postor y dejando de respetar los pedidos acordados. Menos mal que el marco es el europeo y nos disolvemos e igualamos con el resto de los países, algunos muy íntegros y de referencia garantizada.

También era previsible que cuando podemos hacer uso de nuestra libertad y tener capacidad de decisión para poder elegir, naciera el conflicto sobre la conveniencia o no de aplicar algunas vacunas a los mas adecuados. Haciendo que todo esto entre y encaje dentro de los objetivos que marcan la estrategia a seguir.

Un poco mas de paciencia, que las expectativas no nos jueguen una mala pasada, entrando en mayor riesgo al relajarnos. Ya nos queda menos.

Las semanas pasan rápido y si que podemos aguantar en tensión algo más.

Cuidaros más de lo que os dicen.

csl.

COVID La tercera ola

COVID Tercera ola 1920 - COVID La tercera ola

Imagen de Vesna Harni en Pixabay

Nos habían advertido antes de las fiestas navideñas. ¡Si lo hicieron! Y sucedió lo predicho. Un altísimo índice de contagios con niveles de hospitalización, UCIs y fallecimientos insoportables.

No se si alguna vez nos aclararán si las ayudas a los negocios y economías afectadas se pudieron beneficiar de las ayudas anunciadas.

Porque si pedimos que evitemos la socialización y el contacto y lo exigimos cerrando actividades, tenemos que corresponder con esas ayudas. Y no nos confundamos lo que queremos evitar es el contacto social, por eso se cierra la hostelería y otros focos de contacto, pero hay que ayudarles.

No podemos olvidarnos de las necesidades mas básicas de los excluidos, diana fácil de la pandemia, ayudando a los que les atienden, servicios sociales, bancos de alimentos, cocinas económicas, …

 

Y por supuesto a los cansados y agotados personal médico y auxiliar que, si alguien quiere ver la luz al final, son ellos.

Y a los invisibles que nos sirven diariamente desde el principio, todo el personal de supermercados y tiendas de alimentación, con sus respectivos, transportistas que logran, para los que podemos, que las estanterías sigan llenas.

También se visibilizó más a los negacionistas, con más fuerza y ruido que argumentos y razones.

Seamos solidarios y comprensivos. Un poco mas y esto lo superaremos.

csl.

Una realidad cubista

A veces descubres cosas que te inspiran y te hacen comprender lo que muchas palabras no logran. Esto sucedió con una conjunción de circunstancias, el lugar y el tiempo. El lugar desde donde se efectuó la toma de la fotografía y el tiempo el momento del crepúsculo que descubre el verdadero porte de lo que no enseña.

Así entendí mejor la salida de la pintura al cubismo, ante la aparición de la fotografía.

Y Descubrí que el cubismo también existe en la realidad y en la fotografía, un regalo del fotógrafo Caleb Kenna. csl

una realidad cubista13 - Una realidad cubista

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¡Nos reorganizamos y felicitación Navidad 2020!

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Felicitación Navidad 2020

De las cosas buenas que tiene el tiempo de Navidad, una e importante es el buen rollo que despierta en cada uno la predisposición al deseo y la acogida. Y echando mano de eso. Os deseamos una buena Navidad y año 2021. Otra es la tendencia a reunirnos y permitirnos algunos excesos. Y por nosotros, los nuestros y los que nos cuidan, este año lo haremos distinto

Creo que lo primero es mucho más fácil que lo segundo, más que nada por las expectativas y la reacción que suscita “el no encuentro con muchos seres queridos”. Desde Labecos apelamos a un sector que, desde siempre, trabaja confinado, por tanto, entra un día a trabajar y no para hasta que otro día sale de trabajar, me refiero a los marinos, así que podemos cambiar el entra un día por embarca y sale un día por desembarca. En el medio hay muchos sábados y domingos, muchos festivos, cumpleaños, votaciones y celebraciones, Hasta si se ponen enfermos no pueden coger la baja, tampoco tienen ninguna puerta de ambulatorio o sanidad primaria con algún profesional competente al otro lado. Y llevan así muchos años, para ellos lo del “jet lag” es de risa.

¿Pues sabéis que?, si ellos lo pueden hacer, nosotros también, porque al final lo que queremos es abrazarnos y pasar juntos la navidad siguiente, la del 2021. Y que no falte nadie.

Para los que sois religiosos y sentís una cierta obligación de participar en alguna liturgia, también sabéis que tenéis un dios generoso que os escucha desde la intimidad de vuestro ser sin necesidad de que os expongáis a algún contacto social no deseado.

De modo que en Navidades este año. ¡Nos enrolamos!

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Economía local sustentable, comercio y empleo justos

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Photo by Maria Ilves on Unsplash

En muchas ocasiones hemos hablado de los límites del sistema, de que este sistema nos llevó a esta situación extrema de cambio climático, de deterioro social, de dependencia económica, de dar la espalda a la naturaleza y de un consumo desbocado insostenible. Esto nos lleva a la impotencia de no saber por dónde empezar.

Pues aquí tenemos algunas ideas para ponernos en marcha hacia una solución nada fácil y dolorosa.

“Transformar la economía global hacia la sustentabilidad, sustento justo, empresas sociales”

Hoy en día la economía impera como la disciplina maestra a la que se subordinan todos los temas. La ecología es considerada un subsistema de la economía. En consecuencia, el medio natural se considera un banco de recursos para las actividades humanas.

Nuestra tarea, en el camino hacia la sustentabilidad, es revertir esta ecuación, considerando adecuadamente que la economía es un subsistema de la ecología. Dentro de este nuevo paradigma, la escala y la forma de las actividades económicas estarían limitadas por la capacidad de carga de los distintos ecosistemas de la Tierra.

Para comenzar el cambio hacia un nuevo paradigma necesitamos antes entender cómo nos metimos en este lío. Sólo así podremos superar el fatalismo tecnocrático que insiste en que no hay alternativa a la globalización neoliberal, y comprender las distintas opciones políticas que sostienen a este sistema tan antinatural e insostenible. Una vez realizado esto, podemos comenzar a determinar qué alternativas necesitamos y somos capaces de desarrollar para crear una sociedad más justa, sostenible y ecocéntrica.

Los últimos 250 años han traído un crecimiento sin precedentes de la actividad económica, consumo, agotamiento de recursos, residuos, crecimiento de la población humana y emisiones de CO2. Durante los últimos 50 años, estas tendencias se han incrementado exponencialmente.

Desde una situación en la que la mayor parte de la producción y el consumo tenían una base local, incluso en los países industrializados del Norte, hemos pasado a una donde, cada vez más, los productos son transportados miles de millas por avión o barco alrededor del mundo. Incluso para productos como la comida, que es perecedera y tiene características culturales y geográficas distintivas; muchos países exportan e importan cantidades casi idénticas de los mismos alimentos, incluyendo la carne y lácteos.

Se estima que, desde mediados de la década de 1970, nosotros, como especie, hemos estado comiendo el capital natural de la Tierra, en vez de consumir el interés anual autorregenerado, como ocurría anteriormente. Es más, si todos los habitantes de la Tierra consumiéramos lo mismo que el estadounidense medio, necesitaríamos los recursos de cinco planetas como la Tierra.

¿Qué podemos hacer?

¿Cómo sería una economía equitativa, resistente y sostenible? ¿Qué tipo de cambios políticos serían necesarios para establecerla? Entre las sugerencias más interesantes en los últimos años están las siguientes:

l Un cambio de paradigma hacia una visión holística del mundo.

l Contracción y convergencia: un modelo creado por el Instituto Global de los Comunes (Global Commons Institute) que pretende asignar a todos los adultos del planeta un mismo derecho de emisiones de efecto invernadero a un nivel sostenible.

l Reestructuración de los impuestos, desviándolos de las personas (impuestos sobre la renta, empleo, beneficios, valor añadido y capital) hacia el uso de recursos y la contaminación (impuestos sobre energía, tarifas de agua, tarifas de congestión de tráfico, impuestos sobre la creación de residuos, etc.).

l Acabar con el apoyo estatal a actividades insostenibles y derrochadoras (apoyos a la producción de energía a gran escala, a la agricultura industrial a gran escala, a la explotación de los combustibles fósiles, a la investigación y el desarrollo para el beneficio de grandes corporaciones, incentivos fiscales para las grandes corporaciones, entre otros).

l Introducción de subsidios para promover actividades sostenibles y favorables para el medio ambiente (agricultura ecológica y a pequeña escala, generación de energía a pequeña escala, ahorro de energía, transporte público y de bajo coste energético, etc.).

l Creación de una renta básica para el ciudadano.

l Formación de redes de comunidades sostenibles.

l Abolición de la deuda internacional.

l Promoción del comercio justo.

l Reforma, abolición o sustitución de las principales instituciones económicas internacionales: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio.

l Introducción de un impuesto global (pagable como si fueran pagos de alquiler, para todos los países) sobre:

– Actividades que contaminan.

– Actividades que usan las comunidades globales, como, por ejemplo: rutas de vuelo, rutas de mar, zonas oceánicas de pesca, minería de los fondos marinos.

– Gastos militares y comercio de armas.

– Comercio mundial.

– Transacciones monetarias internacionales.

En el mundo industrializado necesitaremos encontrar una manera de redefinir. El objetivo es determinar cómo llevar a cabo una transformación en el corazón y en la mente de la gente basada en la valoración exhaustiva del vínculo asumido entre el consumo material y la felicidad.

Actualmente, los incentivos económicos se inclinan a favor de la producción y distribución en masa, y en contra de la producción y el consumo local, basado en el uso de materias primas obtenidas localmente. No obstante, en las condiciones imperantes, es mucho lo que pueden hacer las ecoaldeas y otras comunidades para alimentar y establecer sus propias economías locales.

El modelo de empresa social se ajusta especialmente bien a comunidades locales que busquen impulsar sus economías locales, así como también satisfacer objetivos ecológicos y sociales. Las empresas sociales son un elemento clave del creciente tercer sector de la economía y se sitúan en algún lugar entre los sectores público y privado, buscando combinar los mejores aspectos de ambos. Cubren un amplio rango de estructuras de propiedad y de actividades y se pueden definir como empresas cuyo objetivo primario es obtener un beneficio social o medioambiental y, secundariamente, un objetivo personal.

GEESE (Global Ecovillage Educators for a Sustainable Earth)

Gaia. Educación para el Diseño de Ecoaldeas

Economía del bien común, Entrevista a Jean Tirole

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Photo by Charles Deluvio on Unsplash

Jean Tirole es un economista francés. En la actualidad ocupa el cargo de director de la Fundación Jean-Jacques LaffontEscuela de Economía de Toulouse. Fue laureado con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel en el año 2014 por su análisis del poder de los mercados y la regulación.

Fte. Wikipedia

Las reflexiones de un Nobel sobre los problemas que se vienen

Tirole: “Seremos más ricos y más sanos que nunca, pero los desafíos sociales son enormes”.

La economía no está ni al servicio de la propiedad privada y los intereses individuales, ni de los que querrían utilizar al Estado para imponer sus valores. La economía está al servicio del bien común para lograr un mundo mejor». La frase pertenece al premio Nobel de Economía 2014, el francés Jean Tirole y está en el comienzo de su libro «La economía del bien común». Con esa visión, Tirole estuvo el lunes y el martes en Montevideo donde participó de las XXXII Jornadas Anuales de Economía del Banco Central.

—Expuso sobre banca en las sombras y competencia y regulación— y de una clase de Microeconomía para estudiantes de la Licenciatura en Economía. Este ingeniero y economista francés de 64 años tiene más de 180 trabajos de investigación publicados y mantuvo una entrevista con El País vía correo electrónico donde se refirió a los desafíos de la automatización del empleo, la economía digital y el rol del Estado.

—La automatización del empleo plantea varios desafíos: ¿la regulación laboral es necesaria para proteger a los trabajadores en estos aspectos?

—La automatización y la inteligencia artificial plantean un serio desafío. El problema no es que ya no habrá trabajos. Con cada ola de progreso tecnológico en los últimos dos siglos, las personas consistentemente han predicho la desaparición de empleos. Pero siempre se crean nuevos empleos mientras otros se destruyen. El problema real es doble: primero, ¿los nuevos empleos serán atractivos para los trabajadores? ¿Se pagarán suficientemente bien y tendrán suficiente reconocimiento social para que la gente quiera hacerlos? Segundo, las mutaciones tecnológicas, como la globalización, enriquecen a los países, pero imponen costos de ajuste en algunas categorías de trabajadores. Un ejemplo de ello son las importaciones chinas en los Estados Unidos; no solo ayudaron a China a desarrollarse, sino que también beneficiaron a los EE.UU.; pero tuvieron importantes consecuencias redistributivas allí: los trabajadores en el Medio Oeste sufrieron, ya que los nuevos trabajos que se estaban creando eran diferentes y estaban ubicados en otros lugares.

No existe una solución fácil, pero una postura útil sería proteger a los trabajadores en lugar de proteger los empleos. Sería útil proteger mejor a los trabajadores, a través de un seguro de desempleo generoso (por supuesto, con la obligación concomitante de buscar activamente un trabajo) y una capacitación profesional. Proteger los empleos puede ser algo contraproducente: puede desalentar la creación de empleos (o más bien incentivar la creación de trabajos a corto plazo y poco atractivos) si los despidos son monitoreados por los tribunales; o, si la protección toma la forma de proteccionismo, puede crear monopolios ineficientes e inducir represalias por parte de otros países.

En el largo plazo, necesitamos mejorar la educación y hacer que el impuesto a la renta sea más progresivo (pero también más simple), al tiempo que se mantienen los incentivos laborales. Necesitamos apuntalar la aplicación de la ley antimonopolio para limitar el poder del mercado y la regulación financiera para que el sector financiero se concentre en productos útiles en lugar de actividades que crean una carga para el dinero de los contribuyentes.

—Ha dicho que «a escala global, seremos más ricos, con mejores servicios de salud, viviremos más tiempo… Tendremos una mejor tecnología que nos ayudará a combatir el envejecimiento y lograremos una mayor riqueza en general. Pero habrá consecuencias que tendremos que enfrentar: una de ellas es que la desigualdad va a aumentar, tanto dentro como entre los países». ¿Cómo se puede lidiar con esto?

—Dejando de lado el caso de los extremadamente ricos (el 1% superior o el 0,1% superior), el debate sobre la desigualdad ha sido encendido por dos evoluciones clave. En primer lugar, ha habido una «polarización», un vaciamiento de la distribución de empleos ya sea en puestos de trabajo calificados con altos sueldos o en trabajos de servicios básicos de baja remuneración. Segundo, ha habido una disminución en la participación laboral: la participación de la mano de obra en el Producto Interno Bruto ha disminuido en todas partes, cuando solía ser estable (aunque no a nivel industrial). Hay varias razones para esto, incluido un aumento en la concentración y los márgenes en muchas industrias, pero todavía hay un debate sobre esto.

La evolución de la desigualdad es difícil de predecir, pero ciertamente hay una preocupación. La nueva riqueza y el empleo son creados cada vez más y más por un pequeño número de personas talentosas y emprendedoras en áreas como la tecnología de la información y la biotecnología. Estos talentos tienen alta movilidad a nivel internacional, lo que puede conducir a una competencia para atraerlos. Esta competencia puede tener dimensiones útiles (cuando los países compiten a través de mejores universidades y mejores entornos en general), pero también menos agradables (por ejemplo, la competencia fiscal). Esto podría aumentar la desigualdad entre los países y erosionar la base impositiva.

—¿Cómo es posible hacer que las grandes compañías respeten la legislación de competencia, cuando ya han sido multadas y continúan con prácticas ilegales?

—La política de competencia implica, en principio, multas acordes con el daño infligido por la práctica (dentro de un límite en la facturación). El desafío es tener un reglamento para la nueva economía. Las plataformas no siguen el modelo comercial clásico y los datos no son un bien estándar. Grandes economías de escala, así como importantes externalidades de red (quiero estar en Facebook si estás en Facebook; quiero usar el motor de búsqueda de Google o Waze si también los utilizas, ya que la calidad de las predicciones mejora con la cantidad de usuarios) implica que a menudo tenemos monopolios u oligopolios estrictos en la nueva economía. ¿Deberíamos separar a los nuevos gigantes? Google o similares son bastante diferentes de una compañía de electricidad, que tiene una tecnología estable y se puede dividir en segmentos relativamente claros (generación, transmisión, distribución). Los productos y servicios cambian muy rápido; además, los datos son una entrada común para (y el producto de) la mayoría de los servicios.

En cambio, los economistas deben ayudar a las autoridades antimonopolio a identificar conductas dañinas y diseñar remedios simples. Por ejemplo, las garantías de mejor precio (también denominadas cláusulas de nación más favorecida o paridad de precios) garantizan que el consumidor se beneficiará del precio más bajo de un bien o servicio al usar la plataforma. Como explico en «La economía del bien común», los economistas han demostrado que este comportamiento aparentemente benigno puede permitir que las plataformas cobren importantes tarifas comerciales a los vendedores que las necesitan para llegar a sus «consumidores únicos».

Los economistas también deben enfatizar la necesidad de «contestabilidad». El poder de monopolio es mucho menos dañino si los monopolios son mantenidos en alerta por la amenaza de entrada (de un competidor); luego cobran precios bajos e innovan, comportamientos que no necesariamente adoptarían si se asegurara su posición de mercado. Pero la mayoría de los participantes ingresan en un solo segmento, como lo hizo Google con la búsqueda y Amazon con los libros en línea. Es importante que los participantes que son más eficientes que el titular de un segmento de mercado puedan ingresar. También hay que desconfiar de la posibilidad de que las empresas gigantes puedan tragarse sistemáticamente a sus futuros competidores comprándolos. Y hay una serie de temas que debemos estudiar con más detalle, como la propiedad de los datos y las barreras de datos para la entrada.

—Usted ha dicho que «hay momentos confusos en los que el Estado pasó de ser proveedor a árbitro sin encontrar el ajuste con el mercado». ¿Qué sucede cuando el Estado todavía es un fuerte jugador del mercado con sus empresas? ¿Cuáles pueden ser los pros y contras para países como Uruguay? ¿Y cómo puede el Estado encontrar el ajuste con el mercado cuando su función principal es ser un regulador o árbitro?

—La propiedad estatal exhibe patrones diferentes en diferentes países y no tengo la experiencia para discutir el caso de Uruguay. Así que me contentaré con algunas observaciones generales. Primero, lo más importante es la existencia de competencia en igualdad de condiciones; incluso las empresas estatales adoptan un comportamiento diferente cuando se enfrentan a los competidores. Dicho esto, no es fácil preservar una cancha nivelada cuando una de las empresas es una gran empresa estatal. Esta última puede hacer lobby con su propietario, el Estado, para perjudicar a sus rivales. También puede beneficiarse de una «restricción presupuestaria flexible»: enfrentando dificultades, aún puede obtener financiamiento del Estado mientras que una empresa privada no lo haría de sus accionistas. Esta garantía implícita puede permitirle depredar (cobrar precios bajos para inducir la salida de los participantes) o hundir grandes inversiones que pondrán a sus competidores en desventaja. La empresa estatal también puede sufrir de exceso de personal.

En mi opinión, el Estado moderno es un Estado fuerte, que establece las reglas del juego e interviene cada vez que hay una falla del mercado. El Estado es un regulador en lugar de un jugador en conflicto.

—En su reciente libro «La economía del bien común» analiza las formas en que la disciplina y los economistas pueden ayudar a mejorar el bienestar en las economías modernas. ¿Cuáles son los principales problemas globales y cómo enfrentarlos?

—Hay desafíos económicos muy grandes por delante. Algunos son específicamente regionales, otros son más globales. Enfrentamos un entorno mundial difícil de muchas maneras: bajas tasas de interés, altos precios de los activos y volatilidad de los mercados financieros; alto endeudamiento privado y soberano; incertidumbre sobre el futuro de Europa; la transición de China de una economía convergente a otra de frontera; la reducción de las expectativas de crecimiento para la economía global; lidiar con la desigualdad dentro y entre los países, etcétera. El cambio climático y la falta de preparación para la revolución digital son primordiales. Tomemos lo último: seremos más ricos y más sanos que nunca y, sin embargo, los desafíos sociales son enormes.

Al final, siento que, contrariamente al estado de ánimo actual, los economistas son más valiosos ahora que nunca. Pero para que esto suceda, deben guiar a sus países a través de la revolución digital y sus numerosos desafíos socioeconómicos, y diseñar soluciones para el desempleo, el cambio climático, la regulación financiera, los monopolios, la pobreza y la desigualdad. Los economistas deben anticipar el cambio mucho más de lo que lo hacen actualmente. Sobre todo, deben explicar en qué son buenos y en qué son malos también y, con humildad y convicción, aprovechar la economía para el bien común.

OCDE, G20 y los «límites».

—En el ámbito de la transparencia fiscal, la OCDE y el G20 se han convertido, de hecho, en órganos reguladores de las normas. ¿Vamos a cuerpos supranacionales en otras áreas? ¿Qué ventajas y riesgos tiene?

—Hay muchas razones por las que los gobiernos, y no solo los mercados, fallan. Usted señala a uno de ellos: el hecho de que no hay uno, sino aproximadamente 200 países, y que los intereses nacionales son primordiales. Cada país está tratando de obtener un mejor trato, a veces a expensas de otros países y del bienestar general. Los ejemplos incluyen el cambio climático y la competencia fiscal. Los cuerpos supranacionales son útiles, pero tienen límites claros. Un caso ilustrativo es el cambio climático: obtener 196 signatarios en la COP 21 en París implicaba que el acuerdo estaría relativamente vacío (más allá del diagnóstico, que era bueno), ya que los países ricos en petróleo podrían no comprar la idea de desalentar el consumo de combustibles fósiles y la imposición de un precio de carbono.

FABIÁN TISCORNIA, El país Uruguay

jueves, 09 noviembre 2017